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Espaço Geocultural
  • Reflexionar acerca de la “nueva” canción española como un espacio de contestación ideológica enfrentado con la canción de “consumo” y el artefacto “nacionalflamenquista” auspiciado por la gestión autoritaria es hoy un clisé crítico que requiere, para su depuración, de una exploración más rigurosa y sutil que dé cuenta, en los intersticios del género, de las verdaderas posibilidades de transgresión que éste instaura. En ese sentido, creemos que gran parte de la canción “popular” generada en España e Hispanoamérica en la década de los sesenta, y hoy plenamente vigente, no sólo viene a ampliar el espectro tematológico en los medios masivos de entonces hacia temas de mayor “compromiso” social, histórico y político, sino que, a través de su profunda vinculación con las corrientes poéticas coetáneas o inmediatamente anteriores –nos referimos específicamente a las generaciones de poetas “sociales” de los cincuenta y sesenta– problematiza la cuestión del lenguaje, en abierto distanciamiento con la canción de “consumo”, y socaba el statu quo con estrategias formales y conceptuales más engañosas y efectivas que las del grito “revolucionario”, de fácil saturación, cultivado también en gran medida por autores del mismo género. La canción, así, se abre como lugar de encuentro intertextual de múltiples discursos, el literario tradicionalmente considerado pero también aquellos “antipoéticos” (jergas varias, publicidad, etc.) jerarquizados como materiales creativos por las praxis poéticas arriba citadas.

  • Cuando en el año 1983 Joaquín Sabina cerraba su respuesta a la pregunta de Víctor Claudín (“¿qué es la canción popular?”) en Pueblo que canta con el lúdico desafío “¡Abajo la Canción Popular! ¡Vivan las canciones populares!” no hacía más que volver a decir, con un gesto irónicamente adolescente, como él acostumbra a hacerlo, que con Franco (y, luego, el comienzo de la transición hacia la democracia española) debían ya de haberse muerto también los fundamentos y los dogmas, de uno y de otro lado: los de las políticas autoritarias y los de la reductiva y mezquinamente denominada “canción de protesta” contra esas mismas políticas. Las minúsculas y el plural de su respuesta cifran prodigiosamente la condición en verdad constestataria de esta canción buscada por Sabina, Serrat, Amancio Prada, Carlos Cano, Adolfo Celdrán, María del Mar Bonet, Paco Ibáñez, Lluís Llauch, Labordeta, Vainica Doble, Rosa León y otros. Ella, que acuñó tras de sí, como una música encantatoria, tantas denominaciones, ha “protestado”, desde su nacimiento, contra los abusos de los regímenes autoritarios y contra todos sus vecinos e hijos ilegítimos (los medios que los cobijaban, la canción “folclórica”, la de “consumo”…) incluyendo a sus descendientes actuales (la globalización, las diversas formas de xenofobia y discriminación, el descuido del sistema ecológico). Pero también “protestó” (desde el comienzo pero mucho más fructíferamente después), más allá de sus temas, a través de su filiación a menudo paradójica con la literatura consagrada y con otros productos circulantes dentro de los medios.

  • La canción «de autor» española emergente en los '60 como modelo poético alternativo exhibe, en su misma factura, los estados de hibridación que atraviesan la mayor parte de los discursos culturales de la actualidad. Como gesto semiótico plural, se constituye en el cruce de tres sistemas: la literatura, el espectáculo y los medios de comunicación. En su naturaleza multifronte polemizan los paradigmas de oralidad yescritura, la premodernidad y la modernidad, las categorías de «culto», «popular», «masivo». Su relación con la literatura consagrada es, a un tiempo, de sumisión y de rechzo: se recuesta en ella en tanto modelo expresivo yrepertorio a musicalizar, pero se aparta de sus circuitos tradicionales para volverla sonido, cuerpo, texto que salta del cenáculo a la calle, de la letra a la voz, del libro al disco. En este sentido, la puesta en música de poesía en lengua española constituye uno de los aspectos más interesantes del género, aspecto que lleva nuestra reflexión hacia problemas teóricos específicos en tomo a la «traducción», en este caso, entre sistemas de modelización cultural diferentes.

  • El presente trabajo tiene como objeto descubrir las claves de una lectura: la que hace Paco Ibáñez de los textos de Luis de Góngora y Argote. Porque es, sin duda, una lectura, esto es, una "versión" particular, en fin, una "traducción", el álbum de Ibáñez editado en 1964, al calor del movimiento de la "nueva canción" hispana, que recoge, en su programa formal e ideológico, el primer impulso de la poesía “social” consagrada: el retorno a la “inmensa mayoría” de Blas de Otero, la apuesta por el coloquialismo y las hablas populares, el fin de la “videncia” y la “demiurgia” modernas. La primera pregunta que nos hacemos es ¿cómo pensar a Góngora en este contexto? ¿cómo conciliar las imágenes fantasmáticas de uno de los poetas más herméticos y esteticistas de la tradición española con esta impronta “engagée” de los 60? Ibañez, parece, se atreve a todo. Pero no tanto.

Última atualização da base de dados: 11/10/26, 23:00 (UTC)